...equilibrio y armonía...

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...madera...fuego...tierra...metal...agua...

La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos.

Paulo Coelho.

El ambiente bioeléctrico por Carlos Requejo

EL AMBIENTE BIOELÉCTRICO

Meteoropatías, calidad del aire y alergia electromagnética.
La tensión eléctrica de la atmósfera, como la carga iónica y otros factores microambientales influyen en la salud humana.

Alta Tensión atmosférica
La tensión eléctrica en la atmósfera puede ser de 300.000 a 400.000 V entre la ionosfera y el suelo. Y cada día unas 50.000 tormentas descargan esta tensión a tierra. Los rayos y truenos son el reflejo de la interacción eléctrica dentro de la atmósfera y con la corteza terrestre. El rayo tiende a descargar en las puntas, como las cimas de las montañas, las copas de los árboles, los edificios más altos, en aquel lugar del suelo donde existe mayor ionización y potencial eléctrico.
La atmósfera presenta con buen tiempo una diferencia de potencial, a ras de suelo, de 120-130 Voltios por metro. Pero con situación anticiclónica, con altas presiones, el aire seco y el exceso de radiación solar aumentan la tensión eléctrica y la ionización positiva (+). En el frente de una tormenta la tensión eléctrica se puede elevar hasta 20.000 e incluso más de 40.000 V/m. Es el momento en que todos nos sentimos inquietos, con ahogos, muy desasosegados y potencialmente agresivos, a causa del gran estrés electromagnético; decimos que "está el aire cargado…". Realmente la atmósfera de tormenta tiene una gran carga eléctrica positiva (+), pero después de la borrasca, gracias a la descarga de la lluvia, el ambiente se vuelve más húmedo y recupera su polaridad negativa (-), la atmósfera se refresca permitiendo el relax y el descanso profundo.
El campo electroatmosférico natural es fluctuante, y tiene ritmo propio, vibra con una frecuencia fundamental, llamada Onda de Schumann, de 7,8 Hz. Esta onda es un referente bioarmónico similar a un péndulo, con un efecto equilibrador de muchos procesos biológicos y de la cual estamos casi completamente aislados en las ciudades.

Estrés de Alta Tensión
El cuerpo humano también es una máquina bioeléctrica, que está polarizado eléctricamente y toda la actividad electromagnética del entorno nos afecta. Las meteoropatías* modifican la resistencia eléctrica de la piel, afectan al ritmo cerebral y cardíaco, cambian el metabolismo e incluso alteran la polaridad de la membrana celular. Utilizando un sensible voltímetro sobre el cuerpo de una persona se observa una diferencia de potencial de 150 hasta 200 V de pies a cabeza, respondiendo a la carga atmosférica externa, estando en posición vertical y en contacto con el suelo, o sea haciendo tierra a nivel eléctrico.
Pero en un entorno electrificado, caminando sobre un suelo aislante como el asfalto o calzados con materiales sintéticos, esta carga puede llegar hasta 20.000-30.000 V. Esta alta tensión se reduce rápidamente a sólo 20-30 V al tumbarse sobre la playa o el césped, pues se produce una descarga eléctrica que normaliza las constantes biológicas y favorece el relax y el descanso.

Estructura de la atmósfera
En la atmósfera ocurren importantes fenómenos electromagnéticos, causados por la radiación solar y cósmica. La atmósfera no es homogénea, la electricidad atmosférica no se distribuye por igual, según el clima puede ser muy conductora o totalmente aislante, consta de diversas capas de mayor a menor densidad de aire. Hasta los 8-10 km de altura es la parte más densa, la troposfera. Aquí se originan la mayor parte de los fenómenos meteorológicos: vientos, nubes, tormentas. Tiene una composición de gases muy estable: 78% de Nitrógeno, 21% de Oxígeno y 1% restante una mezcla de Hidrógeno, CO2, Ozono y gases nobles. Además la troposfera contiene una cantidad variable de vapor de agua, polvo, humo y, en cantidades crecientes, múltiples contaminantes industriales, como CO2 y CFC. Como la Tierra, está polarizada negativamente, tiene carga eléctrica negativa (-).
Después una capa delgada llamada tropopausia, donde se originan las corrientes de chorro, encontramos la estratosfera, entre 10 y 80 km de altitud. La estratosfera es poco densa y muy estable, el aire es muy enrarecido y casi irrespirable, casi sin movimientos de aire ni nubes.
En la estratosfera vuelan los aviones reactores comerciales. La ionosfera con el aire progresivamente más enrarecido, sin nubes, prácticamente sólo contiene los gases más ligeros, helio e hidrógeno. La ionosfera es muy conductora y tiene carga eléctrica positiva (+). La ionización muy intensa cerca de los polos genera las auroras boreales. Aquí encontramos la capa de ozono, un filtro que detiene la mayor parte de la radiación cósmica nociva. La fuerte ionización forma capas que reflejan, como un espejo, las ondas de radio hacia la tierra, y permite las telecomunicaciones.
Por encima de los 1.000 km encontramos la exosfera, prácticamente el vacío absoluto. A partir de 1.500 km se encuentra la magnetosfera que se extiende por miles de kilómetros, una capa envolvente puramente energética que actúa como un enorme acelerador de partículas. (Ilustración)

Ionización atmosférica
Con buen tiempo se observa en la atmósfera una concentración normal de 1.000-2.000 iones/cm3, con una proporción de 5 iones positivos por cada 4 negativos. Pero el ambiente es más saludable cuando predominan los iones negativos, los llamados iones felices; como en el bosque, en una fuente termal, a la orilla de un arroyo de montaña o al lado de una cascada.
Millones de parejas elijan cada año, para su luna de miel, entornos tan relajantes como las cataratas del Niágara, donde se produce una enorme cantidad de iones (hasta 400.000 iones/ cm3), con gran predominio de los negativos, que facilitan la felicidad y el relax.
Los iones presentes en nuestra atmósfera pueden ser moléculas o átomos con carga eléctrica debido al bombardeo de los rayos cósmicos u otra fuente de alta energía, como la radiactividad, capaz de generar electrones libres. En su estado natural los átomos y las moléculas tienden a estar neutros, equilibrados eléctricamente, con tantos electrones (-), como protones (+).
El equilibrio eléctrico de la atmósfera es inestable, varía constantemente con la actividad meteorológica; las tormentas y los vientos dominantes modifican constantemente el equilibrio iónico y esos sutiles factores microambientales nos afectan a nivel fisiológico y psicológico. (Ilustración)

Efectos biológicos de los Iones
La sensación agradable de frescor, relax y bienestar que se percibe en el bosque, a la orilla de un arroyo o junto al mar, corresponde a la presencia de iones negativos en la atmósfera (-), los llamados "iones felices".
Por el contrario, la sensación de agobio y pesadez que se percibe en los espacios cerrados, es causada por la desionización, con predominio de los iones positivos (+), que llamamos "iones gruñones", habiendo desaparecido, en esta atmósfera cargada, los relajantes iones negativos. Estos ambientes enfermos suelen ser recintos llenos de gente, con aire acondicionado, escasa o nula renovación de aire y el ambiente saturado de humo de tabaco.
En estos espacios cerrados y enfermantes, plenos de tecnopatías*, la atmósfera viciada produce una sensación de claustrofobia, que se percibe frecuentemente en grandes almacenes, hipermercados, así como en ciertos edificios públicos como gimnasios, modernos hospitales, hoteles y especialmente en esos inmuebles de oficinas herméticas.
Los Edificios Enfermos diseñados y construidos según el modelo "todo eléctrico", están saturados de equipos e instalaciones productoras de campos electromagnéticos, supuestamente destinados a hacer la vida más confortable. Son edificios y locales llenos, además, de metales y materiales sintéticos, siempre muy electrostáticos, que producen un ambiente electropositivo, cargado e insano, en contraste con la sensación de frescor del exterior, donde abundan los iones negativos.

Síndrome del Edificio Enfermo. SEE.
Las patologías por iones son frecuentes en el clima artificial de muchas oficinas, hoteles y hospitales, construidos con metales y materiales sintéticos. La presencia de fotocopiadoras, ordenadores y múltiples equipos electromagnéticos, con circuitos de alta tensión, producen, entre otros efectos bioeléctricos, una sobrecarga de iones positivos nociva.
La carga eléctrica causa un incremento de agresidad electroquímica de los poluentes presentes en la atmósfera interior del edificio, como los alérgenos, polvo, ácaros, polen, además de otras substancias químicas como toner, formaldehido, fenoles a lo que se suma además la polución atmosférica procedente del exterior.
Las medidas de protección incluyen la renovación del aire, la toma de tierra cero, la instalación con calidad bioeléctrica, el uso de materiales biológicos, como corcho, madera o los textiles naturales mejorando el confort microambiental.

Vientos locos
Periódicamente el Föehn, llamado el viento de las brujas, asola la ciudad de Ginebra y altera la ionización atmosférica durante semanas, afectando de manera dramática a sus habitantes; el cuadro es especialmente grave si pertenecemos a ese 25% de gente "sensible al tiempo".
Otros vientos insanos producen los mismos efectos en diversas regiones: el Mistral en la Costa Azul, el Terral en Cataluña, el Sirocco en Italia o el Simún en el Sahara. Todos ellos vientos secos, con la particularidad de alterar fuertemente la ionización atmosférica, hasta el punto de eliminar casi todos los iones, especialmente los negativos.
Muchas personas electrosensibles* tienen que huir de la ciudad mientras dura el viento de las brujas, e instalarse en el campo durante semanas a fin de superar las fuertes crisis alérgicas o asmáticas que sufren; el cuadro sintomático es muy similar en todas las regiones del planeta.
El Föehn es un fenómeno similar al efecto que se produce antes de una tormenta, cuando un frente eléctrico de carga positiva se anticipa, a veces varios días, a la borrasca, de modo que ciertas personas más sensibles la detectan con toda certeza, y dicen como el abuelo: "…va a llover, lo siento en mis huesos", y aciertan con la fidelidad de un barómetro.
Esta alta tensión atmosférica elimina los iones negativos. El equilibrio atmosférico será restaurado después del paso del frente y, literalmente, después de la tormenta viene la calma, y tras la lluvia podemos disfrutar de un ambiente limpio, fresco, y relajante, con abundancia de iones negativos, los iones felices. (Ilustración)

Desequilibrio iónico.
Inicialmente la exposición a los iones positivos produce euforia, ansiedad, hiperactividad, pero a largo plazo el exceso de cargas eléctricas positivas induce insomnio crónico, depresión crónica, agotamiento psicofísico, dolencias respiratorias, incluso favorece la aparición de actitudes agresivas y violentas.
Por el contrario, un exceso de iones negativos es bactericida, es decir que limpia la atmósfera de microorganismos patógenos, hace precipitar el polvo y el polen, y produce una sensación de frescor y relax que beneficia a todos, y especialmente a personas alérgicas, asmáticas y enfermos del pulmón.
La acción biológica de los iones ha sido demostrada por investigaciones científicas en biometeorología, especialmente en Israel, Canadá y Suiza. Se observa que el incremento del número total de iones en la atmósfera favorece el desarrollo de la vida vegetal y animal. Se ha demostrado, en Rusia, en ensayos de laboratorio, que la ausencia total de iones produce la muerte de los cobayas en pocos días.
Tradicionalmente se ha buscado la salud en sanatorios y balnearios, en el campo, el mar o en la montaña, pues se sabe que las dolencias crónicas, y especialmente las respiratorias y reumáticas, se superan siempre en ambientes naturales con una atmósfera limpia y un alto contenido de iones negativos.

Patologías por iones
Hace 2.500 años, Hipócrates, el padre de la medicina menciona los efectos nocivos de los vientos del sur. La investigación del ingeniero canadiense Fred Soyka, una víctima del Föehn en los años setenta, muestra que una exposición de pocas horas a los iones positivos del viento loco produce efectos benéficos a corto plazo, una sensación de agradable expectativa, euforia, ansiedad e hiperactividad. Pero a largo plazo, después de varios días, el exceso de cargas eléctricas positivas induce insomnio crónico, agotamiento psicofísico, depresión crónica, cefaleas, sequedad de garganta, ronquera y otras dolencias respiratorias y favorece la aparición de actitudes agresivas y violentas. Una exposición crónica a los "iones gruñones" (+), produce estrés máximo con irritabilidad, malhumor y tensión permanente, también causa una reducción de la capacidad respiratoria pulmonar con síntomas de agobio, pesadez, cansancio injustificado, con los pies hinchados y son frecuentes los dolores articulares.
Desde 1960, el Dr. Krueger, bacteriólogo de la Universidad de California en Berkeley, siguió las investigaciones de W. Hicks en Stanford. Con rigurosas mediciones con el contador de iones del Pollution Control Office, del Departamento de Salud, observó que un número muy pequeño de iones negativos en el aire bastaba para matar todas las bacterias patógenas. En los seres humanos los iones positivos (+) incrementaban la serotonina causando hiperactividad, ansiedad, agotamiento y depresión, mientras que los iones negativos (-) duplican el efecto de la reserpina, un tranquilizante natural en el cerebro medio.
El mecanismo biológico de la absorción de los iones no está plenamente establecido. Se sabe que los absorbemos por la piel, y el Dr. Walter Stark, biofísico y químico suizo cree que los receptores de iones coinciden con los puntos de la acupuntura. Por supuesto absorbemos iones por las vías respiratorias. Las investigaciones del investigador danés Christian Bach, en los años setenta, muestran que la carga iónica positiva en aire hace que los cilios de la tráquea retarden su acción de tres a diez veces más que el humo del tabaco por si sólo. Por el contrario, un exceso de iones negativos neutraliza el efecto tóxico del humo del tabaco y hace que los cilios recuperen su ritmo. En campo abierto el aire contiene entre 5-6.000 partículas, polvo y polen, por mililitro. Se sabe que el efecto del aire limpio, cargado de iones negativos es bactericida, limpia la atmósfera de microorganismos patógenos, precipita el polvo y el polen, y produce una sensación de frescor y relax que beneficia a las personas alérgicas, asmáticas y enfermos del pulmón.
La acción biológica de los iones ha sido demostrada por múltiples investigaciones científicas en biometeorología, especialmente en Israel. Tienen prestigio mundial las experiencias durante varios años del Dr. Felix Sulman, de la Escuela de Farmacología Aplicada, de la Universidad de Jerusalem. Los cobayas humanos, estresados voluntarios azotados por el Sharav, presentaban hasta el 1.000% de incremento de la serotonina, incrementándose también la producción de histamina y adrenalina. La conclusión fué clara y rotunda, la causa de los trastornos son las perturbaciones eléctricas, especialmente la sobredosis de iones positivos.
Se observa, con el contador de iones, que el incremento del número total de iones en la atmósfera favorece el desarrollo de la vida vegetal y animal. Por el contrario el Dr. Tchijewsky ha demostrado con ensayos de laboratorio, en Rusia, que la ausencia total de iones en el aire produce la muerte de los cobayas en pocos días, por el contrario según observa su colega Lapitsky, una inyección de iones negativos revive a los animales, mostrando que precisamos la electricidad atmosférica, la simple presencia de O2, con ausencia total de iones no permite la respiración.

Terapia con iones
Considerar que la luna llena puede influir en las hemorragias postoperatorias ha dejado de ser una superstición entre los cirujanos. Entre los múltiples efectos eléctricos, magnéticos y gravitatorios que el ciclo lunar produce sobre nosotros, se ha confirmado que la influencia de la luna incrementa el número de iones positivos (+) en el aire. Es un dicho corriente entre los cirujanos muniqueses: "la operación fué un éxito, pero el paciente murió". Según el Dr. Norman Shealy neurocirujano de Wisconsin, con demasiada frecuencia las complicaciones postoperatorias con trombosis y hemorragias, hasta el 82%, aparecen con luna llena, con aumento de la ionización positiva atmosférica, como cuando sopla el Föehn. Como en otras comarcas afectadas por vientos locos, los cirujanos de Munich prefieren posponer las operaciones, especialmente a los hemofílicos, si no son de emergencia.
Algunos usos clínicos de la aeroionterapia* con iones negativos (-) han sido experimentados con éxito. Desde 1950, los doctores Kornblueh y Minehar han experimentado en el Northeastern Hospital de Filadelfia, la terapia de iones negativos en el tratamiento de grandes quemados, con supresión del dolor y el estrés, eliminando las cicatrices, sin necesidad de sedantes ni narcóticos. Estas experiencias se extendieron con éxito a pacientes con problemas respiratorios, como asma o fiebre del heno, que fueron corroboradas por hospitales de Pensilvania y Filadelfia, con gran alivio de los pacientes. Tradicionalmente se sabe que las dolencias respiratorias y reumáticas, se superan en ambientes naturales con una atmósfera rica en iones negativos, el clima yin (-) propio de los balnearios.
Los iones negativos afectan a la mente, Sulman ha observado, en la Universidad de Jerusalem, un notable incremento del rendimiento intelectual y la capacidad de estudio en atmósferas ricas en iones, y mejor aún con ligera sobrecarga de iones negativos. Por otra parte la clínica de la Universidad Católica de Argentina, ha utilizado aeroiónterapia con iones negativos en el tratamiento de las psiconeurosis, con cuadros agudos de ansiedad, temores injustificados, etc., obteniendo un 80 % de curaciones.
El Dr. Clarence D. Cone, investigador de la NASA ha relacionado, desde 1970, la remisión espontánea del cáncer con la restauración del potencial electronegativo de la membrana celular, que parece inhibir el desarrollo de la célula cancerosa. Esto ha sido corroborado por Dr. Tchijewsky inoculando tumores a cobayas.
Hay suficientes evidencias para proponer el uso generalizado de la aeroiónterapia, con iones negativos, en el entorno clínico. La instalación de generadores de iones negativos en quirófanos, UCI y UVI se traduce en una mejora de la esterilización ambiental, a partir de 10.000 iones/cm3, se crea un ambiente general de relax que favorece la concentración del cirujano. Además, como se ha mencionado, reduce el uso de tranquilizantes y narcóticos, favorece la cicatrización, reduce el dolor y disminuye el riesgo de infecciones y hemorragias postoperatorias. Y lo más importante tiene un coste mínimo y ningún efecto negativo secundario.
Estas experiencias están avaladas por las rigurosas investigaciones, sobre los efectos biológicos de los iones, realizadas por científicos de renombre desde los años cincuenta. Debemos recordar además del Dr. Krueger de Berkeley, el Dr. J. Beal de la NASA, y el Dr. Hicks de la Universidad de Stanford. Como el desarrollo de la terapia Terapia Aerosol por el Dr. Wehner de Dallas. USA. Y no deben olvidarse los extraordinarios experimentos del Dr. Minks sobre el rendimiento de los atletas rusos.
Rodeados de asfalto y hormigón, hemos elegido vivir en la ciudad, donde estamos cargados de estrés eléctrico, por una atmósfera sucia saturada de polvo, polen y otras substancias en suspensión, con varios millones de partículas por mililitro (1 ml = 1 cm3). En una atmósfera cargada de electrosmog, tenemos un clima yang (+) saturado de domopatías* típico del hábitat enfermo, con ausencia total de iones negativos.
Frecuentemente nos encerramos, durante horas, en pequeños recintos metálicos sobre ruedas cuya atmósfera, sobrecargada de iones positivos, aumenta el estrés, reduce la capacidad de reacción y favorece la somnolencia. El Touring Club Suisse, como otros car club de todo el mundo, informa del aumento de los accidentes de tráfico durante el Föehn.
Hoy asistimos a un resurgimiento de un turismo de salud, un turismo de aire limpio, revitalizando las terapias balnearias, donde se logra reproducir en la clínica la magia del bosque, el aire puro de la alta montaña y el entorno relajante por terapia aerosol en las cataratas, el río y la playa.
La aeroionterapia es una vía eficaz para el desarrollo de una auténtica medicina preventiva, con repercusión en la economía nacional y la salud pública. El correcto ambiente eléctrico en el entorno laboral favorece la concentración y el estudio, incrementa el rendimiento en el trabajo, reduce el absentismo injustificado y mejora el entorno psicosocial del trabajo.
Pero estos sutiles factores microambientales, los iones negativos, las gratuitas vitaminas del aire, se enfrentan a la industria de los analgésicos y los tranquilizantes químicos, con poderosos intereses económicos.

 Ambiente bioeléctrico en el entorno clínico
La calidad microambiental en quirófano, neonatos o UCI, es crítica y las muertes, causadas por infecciones adquiridas en el hospital, han sido destacadas por toda la prensa. En primera página aparecen protagonistas de nombre grecolatino como aspergillus, scedosporium, staphilococus, streptococus o legionella que provocan la alarma social.
Esta alarma se debe a una magnificación del Síndrome del Edificio Enfermo en un entorno de alto riesgo como es el hospital. Sin embargo, el control "domobiótico" de las variables electromagnéticas en el entorno clínico, consideramos que podrán coadyuvar a una significativa reducción de las patologías nosocomiales.
Los criterios de medicina preventiva nos indican que factores ambientales como humedad y temperatura, favorecen el crecimiento de los microorganismos, ácaros, hongos y bacterias, habituales en el ámbito clínico, un típico edificio enfermo. Y se controla usualmente la impedancia, logrando una toma de tierra cero en quirófanos, dada la enorme susceptibilidad bioeléctrica del paciente anestesiado.
Proponemos un control de calidad microambiental que incremente la seguridad biológica del entorno clínico. La aplicación de criterios domobióticos, exige eliminar, absolutamente, todas las cargas electrostáticas producidas por los materiales dieléctricos generalmente (sintéticos, que deben substituirse por materiales conductores. Debe prestarse atención a los productos químicos de limpieza (silicona, celulosa, etc.) pues su uso produce carga estática y deben ser substituidos por productos antiestáticos naturales.
Siguiendo el criterio domobiótico para edificios enfermos, es preciso reducir a valores biológicos (120-130 V/m), la tensión eléctrica de la atmósfera interior. Igualmente debe eliminarse todo campo eléctrico o magnético de fuentes internas y deben apantallarse los campos electromagnéticos externos, de alta y baja frecuencia, tan omnipresentes por la tecnificación hospitalaria (RX, resonancia magnética, TAC, etc.).
Considerando las tesis de Hicks y Sulman, merece especial atención la carga iónica del aire. Si consideramos las estadísticas hospitalarias, una gran parte de las patologías, entre el 40 y 50% de microorganismos, se transmiten por vía aérea (aspergillus, legionella, etc.) y penetran en el organismo también por las vías respiratorias. Se puede suponer que una gran parte de los gérmenes, bacterias y hongos, penetran por el sitio más fácil y más obvio, la puerta de entrada al quirófano. Muchas veces portados por las personas, el propio enfermo, cirujano, equipo médico y auxiliares. También sabemos que acceden de manera habitual a través de los conductos de ventilación. Parece oportuno, por tanto, diseñar una estrategia de ataque en el medio aéreo.
Una investigación microbiológica rigurosa podrá mostrar, como afirma Krueger, (Berkeley 1956), que los iones positivos en el aire favorecen el crecimiento microbiológico, y por el contrario un pequeño predominio de los iones negativos tiene efectos bacteriostáticos y en alta dosis pueden ser bactericidas. De ahí su uso como purificadores del aire, pues la presencia de una alta densidad de iones (-) es capaz de precipitar la mayoría de las partículas en suspensión, biológicas o minerales, que caen al suelo por su mayor densidad, al ser aglomeradas electrostáticamente.

Esclusa bioeléctrica bactericida
Según estos supuestos, es posible diseñar una barrera eficaz a la transmisión de gérmenes, que llamaremos "esclusa bioeléctrica", y que limitará de manera drástica la penetración del agente patógeno en la zona limpia. Doble o triple puerta, según el factor de riesgo y la configuración arquitectónica del área, es aplicable a cualquier edificio enfermo.
El control domobiótico se iniciará en todos los accesos, vestuarios de personal de quirófano, paso de enfermos, equipo y medicinas, etc. manteniendo un espacio electronegativo y altamente ionizado (-). Las constantes microambientales serán más exigentes en cada esclusa. En el prequirófano las condiciones deberían ser ya de total esterilización.
Cada puerta dispondrá, en el dintel, de un generador de flujo laminar con alta densidad de iones negativos (>1.000.000 iones/cm3), que bañará a todo el que traspase el umbral. Se completa con placas electrostáticas a ambos lados que actúan como colectores de polvo, hongos y bacterias, además de una rejilla metálica con placa inferior de tierra cero, en el umbral.
Una esclusa bioeléctrica múltiple se dispondrá en los demás accesos aéreos, como los canales de ventilación. Además del control bioquímico de las unidades de climatización y de la limpieza frecuente, la seguridad biológica de los conductos de aire, se incrementaría además con descargas de ozono, barreras UV y esclusas bioeléctricas en cada salida de aire.
Sin embargo, es imposible el riesgo cero, pues los microorganismos son introducidos en el quirófano por las personas (uñas, vías respiratorias, calzado, etc.), y deberíamos inhibir la proliferación microbiana en el quirófano, en la UVI, como en todo el entorno clínico manteniendo las constantes bioeléctricas y una alta densidad de iones (-) en aire.
Una atmósfera eléctricamente neutra y ionizada negativamente va a reducir, además, las complicaciones postoperatorias, el estrés del enfermo, del equipo médico y del cirujano. Este ambiente bioeléctrico controlado aumenta la capacidad de alerta y evita fatales errores, de la misma manera que el entorno electronegativo mejora la salud laboral y residencial en edificios enfermos.

Control domobiótico
En el entorno clínico debería convertirse en equipo estándar la unidad de control de las variables domobióticas. Compuesta de medidores de campos electromagnéticos, estatímetro, ionómetro, galvanómetro y óhmetro, además de los usuales equipos medidores de humedad y temperatura.
Un terminal domobiótico informatizado con registro de las variables microambientales, para el que es imprescindible el control y mantenimiento periódico por un equipo especializado en control de calidad ambiental. © Carlos M. Requejo. Publicado en WIN Empresa Abril 1999 Nº 19.

CARLOS M. REQUEJO. Arquitecto Interiorista. Coordinador del programa de Postgrado de Geobiología y Salud del Hábitat en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC 1997-99).

Notas.

DOMOBIÓTICA
Control de las variables microambientales con criterios biológicos.

ESCLUSA BIOELÉCTRICA Barrera múltiple, formada por puertas eléctricas de control biológico.

METEOROPATÍA Patología ambiental producida por causas climáticas o meteorológicas.

RELAJACiÓN Y CREATIVIDAD La relajación y el máximo nivel de creatividad mental se producen cuando nuestro cerebro vibra, precisamente, en 7,8 Hz, en la franja entre el nivel Alfa y Zeta.

RED ALTA TENSIÓN En el entorno de una línea de Alta Tensión se produce un potente campo electromagnético con fuerte ionización positiva (+) que favorece, entre otros efectos negativos, la producción de ácidos de nitrógeno (lluvia ácida).

EFECTOS DE LOS IONES POSITIVOS Una exposición de pocas horas produce efectos positivos:
- Euforia.
- Hiperactividad.
- Ansiedad.
- Expectativa.
A largo plazo aparecen efectos negativos:
- Insomnio.
- Depresión.
- Agotamiento.
- Dolencias respiratorias

DOMOPATÍA Patología del hábitat producida por causas naturales o artificiales.

SEE. El Síndrome del Edificio Enfermo ha sido documentado por el Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

TECNOPATÍA Patología ambiental producida por causas tecnológicas artificiales.

EL VIENTO DE LAS BRUJAS La ionización positiva induce comportamiento agresivo:
- Violencia.
- Atentados.
- Violaciones.
- Suicidios.
- Accidentes de tráfico.

ELECTROSENSIBLE Según la Swedish Association for the Electric Sensitive

FEB, es la persona que presenta una especial sensibilidad a los fenómenos eléctricos y que afecta a un 15-20% de la población.

PATOLOGÍAS POR IONES POSITIVOS A corto plazo producen:
- Agobio.
- Pesadez.
- Cansancio.
- Irritabilidad.
- Malhumor.
- Tensión.
- Pies hinchados.
- Dolores articulares.

USOS CLÍNICOS DE LOS IONES NEGATIVOS
- Tratamiento de grandes quemados, con supresión del dolor y el estrés, eliminando cicatrices, sin necesidad de fármacos. Northeastern Hospital. Filadelfia. USA.
- Tratamiento de las psiconeurosis, con 80% de curaciones. Universidad Católica de Argentina.

AEROIONTERAPIA Ambiente clínico ionizado negativamente, desde 10.000 iones/cm3 en UCI y UVI, hasta 1.000.000 iones/cm3 en quirófanos de urgencia.

RENDIMIENTO DEPORTIVO En la "Olimpiada de los Iones", los científicos rusos demostraron que el rendimiento deportivo, resistencia, velocidad y capacidad de reacción de atletas de élite, se incrementa con iones positivos.

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© Adaptado de las obras Estrés de Alta Tensión y La Casa Enferma de Carlos M. Requejo. Con la autorización de Editorial DIDACO SA C/ Regás, 3 08006 Barcelona
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